Mittwoch, 28. Juni 2017

100 AÑOS DE “LA MATERIA ETERNA E INTELIGENTE”



Artículo publicado en la edición n° 59, junio del 2017.

100 años de La Materia Eterna e Inteligente

La Ciencia siempre es revolucionaria

En 1917, Buenos Aires fue el escenario donde se publicó la obra titulada La Materia Eterna e Inteligente, brillante obra de Luis Emilio Recabarren. Este magnífico texto es una obra que recoge los principales aportes de los científicos de la época y analiza la existencia de la naturaleza desde distintas perspectivas y recurriendo a las diferentes ciencias.
Con este libro, el jefe proletario cumplió la labor de llevar la ciencia a las masas con un lenguaje simple y entendible. En su introducción, Recabarren plantea su deseo de que con la publicación: “(…) todos los que carecen de conocimientos científicos, como yo, con ayuda del sentido común, de un sencillo examen de los fenómenos de la vida y de la Naturaleza de las cosas, podamos formarnos juicio de la verdad”.
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¿Por qué Recabarren se interesaba en escribir de ciencia para las masas? Porque comprendía que para hacer la revolución, la clase obrera y el pueblo deben esforzarse por conocer la realidad tal cual es, por llegar a la esencia de los fenómenos y no quedarse solo con sus apariencias. Emplear la ciencia es la única forma de combatir las ideas atrasadas, erróneas y supersticiosas, mostrando la realidad de la naturaleza y la sociedad de forma fiel y desprejuiciada.
De manera pedagógica, Recabarren expone avanzando progresivamente en sus explicaciones, desde los simple hasta lo más complejo. Comienza argumentando que la materia (el Universo) no pudo haber sido creada, sino que siempre ha existido y siempre va a existir.
Más adelante, el fundador del Partido Comunista de Chile aborda de lleno el problema filosófico y científico de la existencia o inexistencia de dios, preguntándose: “¿Por qué no puede ser el Universo, en vez de dios, el que no ha tenido principio ni tendrá fin? (…) Cuando la inteligencia brille mejor en todos los cerebros, entonces se podrá aceptar como una Verdad absoluta que el Universo es la única existencia infinita, que no ha tenido principio ni tendrá fin, y que todos los fenómenos que llaman nuestra atención no son otra cosa que el resultado del movimiento, que es la vida Universal”. Es decir, Recabarren no se desespera en resolver la lucha teórica inmediatamente, sino que confía profundamente en que el propio desarrollo político e ideológico de las masas lo resolverá.
Sobre la existencia de la vida en la tierra, Recabarren sostiene: “El principio de la vida (…) en toda la especie animal, el hombre inclusive, es una pequeña porción líquida, o casi líquida, que una vez fecundada en el seno materno, antes de tomar forma alguna no es otra cosa que una porción líquida, hasta que empieza el período de su formación y consolidación. Lo que conocemos de la historia de la Tierra nos indica un principio o anterioridad —si así podemos decir— de igual proceso. La Tierra, de su estado ígneo, vaporoso, líquido, fue pa­sando a condiciones más sólidas y formadas”.
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Estas conclusiones son de gran importancia y nos hablan de la profundidad y la claridad de L. E. Recabarren, ya que si bien Darwin ya había planteado que la vida se originó en un ambiente líquido, la transformación de los distintos estados del agua fue recién comprobada en 1924 por el científico soviético Alexander Oparín.
Al final, Recabarren analiza la existencia humana, considerando que todos los seres vivos, incluido el hombre, tenemos un origen en común: “Venga el origen de la vida humana como una transformación del mono, o de otra especie animal… el hecho es que la vida humana es la continuación de una vida animal inferior a la humana, anterior que se eslabona, que se une, porque no puede separarse, a las primeras formas de la vida que hemos señalado en nuestras consideraciones y razonamientos anteriores”. Esta conclusión, que la realidad ha comprobado una y otra vez, es importante, porque logra sintetizar en forma coherente toda la historia de la vida en el Universo.
La preocupación de Recabarren era entregar a las masas un arma con la cual enfrentar la lucha teórica contra quienes dice que el mundo no se puede cambiar, que los gobernantes están ahí porque dios así lo quiere, etc. Pero por sobre todo, el objetivo político de Recabarren era demostrar que las masas son todopoderosas, que no hay nada que no puedan conocer ni puedan transformar de forma revolucionaria.
No menos importante es resaltar la concepción de mundo que se respira en toda la obra de Recabarren: a pesar de la contundencia de sus argumentos, él siempre se expresa con una humildad tremenda. No actúa como si fuera un sabelotodo, sino que habla simple y claro. Este libro está escrito con la tranquilidad que entrega tener la razón, sabiendo que cuando la ciencia es utilizada por la clase obrera y las masas populares es revolucionaria.
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mobilisation-against-the-g20-summit-in-hamburg




Liebe Genossen,
Dear comrades,

Wir dokumentieren hier ein Video mit dem revolutionäre Jugendliche aus der BRD gegen pro-zionistische und pro-imperialistische Kräfte mobilisieren.
http://www.demvolkedienen.org/index.php/de/allgemein/1516-mobilisierung-gegen-den-g20-gipfel-in-hamburg

We document a video with wich revolutionary youth in the FRG are mobilizing against pro-zionist ans pro-imperialist forces.
http://www.demvolkedienen.org/index.php/en/allgemein/1518-mobilisation-against-the-g20-summit-in-hamburg

Video directly: https://www.youtube.com/watch?v=r_4IZdoE_Xs

Revolutionary Greetings,
DVD

Junio 2017


FDLP-ECUADOR: EL CARÁCTER INTERNACIONAL DE LA REVOLUCIÓN DE OCTUBRE





Junio 2017
 
EL CARÁCTER INTERNACIONAL DE LA REVOLUCIÓN DE OCTUBRE



“El bolchevismo sirve de modelo de táctica para todos”

Lenin






Recurrentemente nos topamos con tendenciosas y extrañas concepciones que tratan de ajustar los procesos revolucionarios emprendidos por el proletariado y su aliado “natural”, el campesinado, a los escenarios geográfico-sociales donde éstos fueron concretados o en aquellos países donde son llevados a cabo.



Ha venido sucediendo en el Perú. La guerra popular y la revolución de Nueva Democracia ha pretendido ser vista como un “fenómeno” muy particular del Perú, constriñendo, de esta manera, el carácter internacional que tiene cada acción que realiza el proletariado cuando dirige un proceso revolucionario.



El pensamiento Gonzalo está bien para ajustarlo a la realidad del Perú, dicen, pero no entienden que fue erigido en medio de las tareas que asume el proletariado del Perú y su aplicación a la realidad en concreto; que se nutre de toda la experiencia del proletariado internacional, que al ser una concepción vinculada íntimamente a las tareas del proletariado dentro del marco de la revolución democrática de nuevo tipo, el socialismo, la revolución cultural y el comunismo, ha pasado a constituirse en parte del arsenal ideológico del proletariado internacional.



Y eso es verdad, debe ser así, no debe ser copia y calco de otras revoluciones, debe ser creadora, pero hay que entender que esta particularidad de ninguna manera es ajena a la dinámica de la lucha de clases en la arena internacional; que la incidencia que tiene en el MCI, en el proletariado internacional, en los pueblos oprimidos del mundo es tan importante que no podemos, ni debemos, verla como un  hecho puntual.



No diferente pasó con la revolución en Rusia y con  el Leninismo. Proceso al que los ideólogos burgueses y obviamente, el revisionismo, trató de presentarlo como un “fenómeno” solo aplicable a Rusia, y no precisamente desde el hecho mismo del proceso, de la revolución, sino de limitar o constreñir el aporte de Lenin al marxismo desde la experiencia de lucha del proletariado y pueblo de Rusia, tratando de negar el carácter internacionalista y su manifestación como segunda y superior etapa del marxismo.



Esos mismos ideólogos trasnochados desconocen, o niegan, que las obras leninistas no solo se basan en el análisis de la realidad en Rusia, sino también en la situación económica, social, política,  de otros muchos países y en la generalización del movimiento y experiencia revolucionaria de la clase obrera.



La naturaleza internacionalista del leninismo está refrendada  por el curso de las revoluciones de liberación nacional y socialistas que subsiguieron a la revolución de octubre, particularmente en el sureste de Asia y su momento cumbre, la revolución de Nueva Democracia y posteriormente socialista en China.



Es importante resaltar lo que sostenía Lenin, repitiendo las palabras de Engels, llamaba siempre a tener presente que el socialismo, desde que se ha hecho ciencia,  exige que se lo trate como tal; y como ésta, es el reflejo de la realidad objetiva y no puede ser nacional ni local por su alcance y contenido. Las leyes naturales y sociales son de carácter universal. Lo es también la ciencia que descubre esas leyes, y se apoya en ellas. El marxismo-leninismo, hoy marxismo-leninismo-maoísmo, la teoría del socialismo científico, es la ciencia universal en el ámbito del conocimiento social. De ahí que resultan inconsistentes las tentativas  de construir diferentes “modelos” de socialismo: “nacional”, “regional”, “democrático”, “humanitario”, del “siglo XXI”.



Existen particularidades en la manifestación de las leyes universales, descubiertas por la ciencia marxista-leninista-maoísta y corroborada por la práctica revolucionaria de la clase obrera y sus aliados, que se deben a la situación concreta en uno u otro país. Precisamente en esto consiste la complejidad dialéctica del proceso histórico del que Lenin dijera: “un proceso único y lógico, pese a toda su imponente complejidad y a todo su carácter contradictorio”.



Los ideólogos de la burguesía, entre esos, el revisionismo, a lo largo del tiempo han petardeado el carácter internacionalista del proletariado, la necesidad de su dirección en los procesos de transformación de la sociedad, la revolución y la construcción del poder bajo su égida, todo sosteniendo la aparente aplicación mecánica de la experiencia de la Revolución de Octubre.



Lenin siempre estuvo en contra de la aplicación o imitación ciega y primitiva del marxismo, exhortaba a “aplicar los principios generales y fundamentales del comunismo a las peculiaridades de las relaciones entre las clases, los partidos, a las peculiaridades del desarrollo objetivo hacia el comunismo, propias de cada país…”



Lenin, de igual manera, nunca consideró la experiencia de Octubre un modelo válido bajo cualesquiera circunstancias. No la letra, sino el espíritu, el sentido, las enseñanzas de la experiencia revolucionaria de la Rusia soviética: eso es lo que Lenin quería que las fuerzas revolucionarias aplicaran y utilizaran en sus países. Al mismo tiempo criticaba a quienes se negaban a tomar en cuenta las regularidades y los principios generales, comprobados por la práctica, advirtiendo en ello la manifestación de los ánimos nacionalistas burgueses, la incapacidad de elevarse hasta comprender con claridad las leyes de la lucha de clases y la verdad de que “el curso general que sigue la revolución proletaria es el mismo en el mundo entero”.



No hay que ver en la herencia teórica de Lenin un recetario útil en todas las ocasiones de la vida, sino una fuente viva de ideas y experiencia revolucionarias que proporciona a los comunistas la clave para descubrir el contenido principal de la época contemporánea, para solucionar sus problemas, sus contradicciones cardinales, pero sobre todo, la evolución y el problema del Poder.



Tampoco hay que ver en la experiencia de la Gran Revolución de Octubre  y en la práctica de construcción del socialismo (dictadura del proletariado) un “calco”, ni un “cliché” a imitar, sino hacer de otro ese proceso sistematizado en el marxismo-leninismo, y después en el marxismo-leninismo-maoísmo, en una guía para la acción.



El enemigo de la clase y del pueblo, sobre todo de la clase, no es capaz de comprender del por qué la teoría del comunismo científico sigue siendo una doctrina dinámica, en movimiento, viva, que inspira a millones de trabajadores del mundo a luchar por las transformaciones socialistas, o aquellas masas que con dirección proletaria emprenden con revoluciones de Nueva Democracia, que se inscriben dentro del curso de la revolución socialista. No entiende por qué las masas populares de países completamente disímiles por sus particularidades históricas, económicas y geográficas encuentran en el MLM respuestas a los problemas candentes de la contemporaneidad, tanto el marco de la particularidad y su articulación a escala mundial.



¡VIVA LA REVOLUCIÓN DE OCTUBRE!

¡VIVA LOS CIEN AÑOS DE LA GRAN REVOLUCIÓN PROLETARIA!

¡VIVA EL LENINISMO!

¡VIVA EL MARXISMO LENINISMO MAOÍSMO!

¡SALVO EL PODER, TODO ES ILUSIÓN!